Zoos y Acuarios

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A pesar de la imagen amable que intentan difundir y de sus pretendidas intenciones educativas y de conservación, zoológicos y acuarios no son sino centros de confinamiento de animales destinados a la obtención de beneficios económicos por su exhibición.

¿Conoces la realidad oculta de estos “inocentes” lugares?

 

Los animales son mantenidos en cautiverio en condiciones antinaturales para entretenimiento y diversión de un público casi siempre ajeno al sufrimiento físico y emocional que experimentan.

En su calidad de entidades con ánimo de lucro, la principal prioridad de los zoológicos es disponer de una gran “colección” de animales para lograr atraer al mayor número posible de visitantes. Los animales se convierten así en meros instrumentos al servicio de un negocio que comercia con sus vidas y condena a millones de inocentes a una pena de prisión perpetua.

Las instalaciones de estos centros adolecen, además, en la gran mayoría de los casos, de los más elementales recursos para satisfacer siquiera las necesidades básicas de sus ocupantes.

Animales de las especies más dispares son alojados en jaulas y recintos de reducidas dimensiones y sin ningún tipo de enriquecimiento ambiental.

Los requerimientos particulares de cada especie no son tenidos en cuenta y así, por ejemplo, es común que animales de naturaleza gregaria se vean abocados a la soledad de una celda individual, mientras otros de tendencia solitaria se ubican en recintos colectivos.

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Por otro lado, los animales se encuentran, a menudo, desatendidos y sin apenas control veterinario, por lo que son frecuentes los fallecimientos derivados de problemas de salud no tratados, que, además de acabar provocando la muerte de los individuos afectados, implican largas y dolorosas agonías.

Los efectos psicológicos del encierro permanente en tan lamentables condiciones son devastadores y se traducen en una gran diversidad de comportamientos anormales repetitivos y de naturaleza obsesiva, como trastornos alimentarios, automutilaciones, comportamientos sexuales alterados, apatía, agresividad y conductas estereotipadas.

Zoo de Santillana del Mar (Cantabria):

Cuando, tras años de languidecer tras los barrotes de sus prisiones, los animales envejecen o enferman y ya no resultan atractivos para su exposición, su destino será ser asesinados o vendidos a cazadores que, igualmente, acabarán con sus vidas empleándolos como presas en sus cotos privados de caza.

Así mismo, es habitual que ciertos animales, considerados poco rentables, sean vendidos a circos donde continuará su calvario de maltrato y explotación.