Carreras de Galgos

carreras de galgos

Las carreras de galgos no son sino otra forma de explotación en la que los animales son convertidos en meros recursos para la consecución de beneficios económicos.

Los galgos destinados a la competición son objeto de una cría selectiva con el fin de obtener individuos óptimamente dotados para alcanzar grandes velocidades en carrera. Conoce el lado oculto de este negocio que muchos defienden como perfectamente ético, sigue leyendo.

Varios cientos de conejos y otros animales de pequeño tamaño morirán durante el entrenamiento de estos perros. Serán utilizados como presas para fomentar el instinto persecutorio de los galgos y morirán devorados por éstos. Previamente, se habrá sometido a los perros a privación de alimento.

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Los galgos vivirán permanentemente enjaulados y sólo se les permitirá salir de su encierro para entrenar, competir o hacer sus necesidades. Para mejorar su rendimiento en carrera, es común la utilización de técnicas como la estimulación eléctrica o el castigo con látigos, así como la administración de drogas.

Tras un periodo en activo que oscila entre el año y medio y los cuatro años, los perros comienzan a sufrir problemas físicos y psicológicos, como temblores motores o cuadros de estrés. Su ejecución empeora, dejan de ser rentables para sus explotadores y se convierten en una carga de la que deshacerse. Así, muchos de ellos serán asesinados, a menudo con crueles métodos (ahorcamiento, inanición, atropello…), otros sufrirán abandono o serán vendidos a laboratorios para experimentación y vivisección. Sólo algunos pocos “afortunados” se emplearán como sementales para perpetuar el negocio.

Para estos galgos, cada carrera es sólo un paso más en el infierno de la explotación.

 

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