Mutilación Estética y Desungulación

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Nos hemos acostumbrado a que a algunas razas de perro se les corten las orejas o el rabo por motivos estéticos, o que a los gatos caseros se les quiten las uñas para evitar que dañe los muebles, pero… ¿Puede considerarse aceptable la mutilación de un animal por estos motivos? ¿Te has parado a pensar en qué consecuencias tiene esto para los animales? Lee más sobre esta práctica…

 

 

La otectomía o corte de orejas y la caudectomía o corte de la cola son dos procedimientos quirúgicos que suponen la mutilación de perros pertenecientes a determinadas razas con el único propósito de satisfacer los caprichos estéticos de los humanos con los que conviven.

Los animales son sometidos a este tipo de prácticas con pocos meses de edad, habiendo de afrontar los riesgos de una operación con anestesia general y padeciendo después un largo, incómodo y doloroso periodo postoperatorio.

Las mutilaciones estéticas constituyen una prueba elocuente de la cosificación que sufren los animales y de su consideración como objetos de propiedad de los que el humano puede disponer a su antojo.

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La desungulación es el nombre que recibe el atroz procedimiento quirúrgico mediante el cual se eliminan las uñas del gato por amputación de la última falange de los dedos de la que forman parte. Esta agresiva cirugía supone, pues, una terrible mutilación que implica la eliminación de hueso, ligamentos y tendones al seccionar las puntas de los diez dedos del animal.

Tras la intervención, al gato le aguarda un proceso postoperatorio altamente doloroso y no exento de graves complicaciones como daño al nervio radial, hemorragia, huesos astillados que impiden la curación, procesos infecciosos y abscesos. Para el abordaje de algunos de estos problemas llega incluso a requerirse una segunda cirugía.

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Los gatos son animales digitígrados, lo que significa que caminan sobre las puntas de los dedos, por lo que absolutamente toda su anatomía (tendones, músculos y huesos de patas y columna vertebral) está adaptada a este punto de apoyo que el animal pierde al ser desungulado.

Así, habrá de aprender a caminar de nuevo sosteniéndose sobre sus dedos amputados y esta antinatural forma de desplazarse, además de resultar incómoda y dolorosa, genera, en muchos casos, serios problemas articulares, así como lesiones en las almohadillas de sus patas por la mayor presión que han de soportar.

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Un gato desungulado obviamente pierde todas las funciones que realizaban sus uñas, que son numerosas y de gran relevancia a la hora de satisfacer necesidades biológicas fundamentales:

– Pierde la capacidad para rascarse.
– Pierde la flexibilidad y tonicidad muscular que mantenían gracias al estiramiento durante el rascado de objetos y superficies.
– Queda imposibilitado para realizar actividades como trepar o mantenerse sobre superficies estrechas, pues sus patas carecen de capacidad de agarre. Se incrementa así el riesgo de caídas accidentales que pueden resultar nefastas si el animal se precipita desde grandes alturas.
– Sus juegos se ven reducidos pues ya no puede atrapar, agarrar o lanzar objetos.
– La utilización de la bandeja higiénica se ve alterada porque excavar para ocultar sus excrementos le resulta complicado y en ocasiones doloroso, lo que puede derivar en evacuaciones fuera de dicha bandeja.
– Queda indefenso ante gran número de potenciales peligros ya que su capacidad de defensa y escapatoria se ve seriamente mermada.
– Presenta numerosos problemas psicológicos: la incapacidad para llevar a cabo las tareas anteriormente enumeradas genera un intenso sufrimiento emocional, con sentimientos de frustración, ansiedad y angustia crónicas que, a menudo, derivan en cuadros depresivos, agresividad y aislamiento.

Cada animal cuenta con su propia conformación anatómica y fisiológica concebida para dar respuesta a las necesidades biológicas de su especie. Todo individuo tiene derecho a desarrollarse plenamente y a vivir su vida de acuerdo con dichas necesidades.

La decisión de compartir nuestra vida con otros animales implica respetar su naturaleza y personalidad y asumir las consecuencias que puedan derivarse de dicha convivencia. Mutilar a un animal para adaptarlo a nuestras expectativas y conveniencias es un acto de dominación cruel e injusto que supone convertir a un ser sensible y consciente en un objeto que puede ser manipulado para satisfacer a su dueño.

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