Pelo

La industria peletera

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La industria peletera se cobra anualmente la vida de 20 millones de animales salvajes cazados con trampas y de 40 millones de animales criados en granjas.

Por el hecho de poseer un pelaje atractivo para los humanos, a todos ellos les aguarda el mismo destino: ser despellejados para nutrir de pieles a un negocio millonario que se encarga de vestir con ellas la vanidad del consumidor.

Es importante reseñar que las pieles animales no sólo se emplean para la elaboración de prendas completas, sino que también existe toda una subindustria peletera especializada en la producción de ribetes para capuchas, guantes, bufandas o cualquier otro accesorio. Tal es la importancia de esta rama del negocio de la piel, que el 90% de los zorros que malviven en las granjas peleteras son criados exclusivamente para ribetear piezas de ropa, aunque, además de esta especie, también se emplean mapaches, conejos, corderos, chinchillas, perros y gatos, entre otros.

En el caso de los animales salvajes, la captura se realiza mediante diversos tipos de trampas. Algunas consisten en una mandíbula de acero dentada que atrapa al animal por alguno de sus miembros destrozando piel, músculos y hueso. La desdichada víctima, desesperada por el miedo y el dolor atroz, sufre una terrible agonía luchando por liberarse, agonía que se prolongará durante días hasta que el trampero acuda a recoger su presa. Para entonces, el animal puede haber fallecido ya por deshidratación, pérdida de sangre o gangrena. A los que todavía se mantienen con vida, les aguarda un final aun más cruento… Con el fin de no dañar la piel, su verdugo les dará muerte con métodos tan brutales como aplastamiento de la caja torácica, golpes contundentes en la cabeza u hocico, asfixia o rotura de cuello.

Otra modalidad de trampa ampliamente utilizada consistiría en un lazo corredizo que atenaza a la víctima por el cuello, estrangulándola cuando ejerce tensión intentando escapar.

Por último, cabe hacer mención, así mismo, a la extrema crueldad del procedimiento empleado en la caza de focas en Canadá, donde miles de familias enteras de estos animales son masacradas anualmente, siendo los cachorros el principal objetivo por ser su piel más apreciada. La práctica habitual consiste en apalear a los pequeños hasta su muerte, golpeándolos salvajemente con porras.

Zorros golpeados con porras

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Por otro lado, en lo que respecta a los animales criados en granjas peleteras, lejos de correr mejor suerte que sus hermanos, a la muerte a manos de sus captores se suma la privación de libertad y la explotación en condiciones deplorables durante toda su vida.

Las principales especies criadas en granjas son los visones (25 millones al año) y los zorros árticos (3 millones), aunque también existen explotaciones de martas cibelinas, nutrias, chinchillas, gatos y conejos.

Chinchillas , zorros y conejos explotados por la industria peletera

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Los animales son recluidos de por vida en exiguas jaulas dispuestas en largas filas elevadas situadas en el interior de naves o a la intemperie.

El perpetuo confinamiento en sus diminutas prisiones metálicas produce devastadores efectos en el cuerpo y la mente de las millones de víctimas del negocio de la piel. El encierro, la absoluta privación de estímulos y la incapacidad de satisfacer sus necesidades naturales más elementales, generan cuadros de estrés crónico que se manifiestan en comportamientos obsesivos como mordiscos en los barrotes de las jaulas, movimientos estereotipados repetidos incesantemente, automutilaciones, canibalismo o ataques a las propias crías e infanticidio, entre otras muchas conductas patológicas que nos hablan del grado extremo de sufrimiento emocional que experimentan estos animales.

Video – Granjas de visones por Igualdad Animal

Muchos animales no se reproducen naturalmente en estas explotaciones y las hembras reproductoras son sometidas a dolorosas y lacerantes inseminaciones artificiales con el objetivo de aumentar la productividad u obtener nuevas variedades de colores. Muchas de estas hembras son forzadas a encadenar embarazos de forma ininterrumpida durante periodos de hasta 8 años y, a menudo, la cría es endogámica (entre animales emparentados) con la finalidad de seleccionar determinadas características de pelaje, lo cual conlleva graves deformidades, malformaciones y enfermedades genéticas en la prole.

Finalmente, tras su paso por este infierno, los animales son asesinados empleando para ello cruentos métodos pensados para preservar la piel intacta. Así los explotadores elegirán entre un macabro catálogo de procedimientos como electrocución con electrodos en boca y ano, cámaras de gas, envenenamiento por inyección de sustancias químicas, estrangulación, rotura de cuello o ahogamiento. En ocasiones, los animales aún siguen con vida cuando comienzan a ser despellejados.

Despellejamiento de animales

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Para la elaboración de un solo abrigo de piel son asesinados:

Chinchillas: 300
Lices: 17
Focas bebés: 20
Focas adultas: 8
Martas: 60
Ardillas: 250
Lobos: 12
Castores: 15-45
Visones: 60-180
Nutrias: 20-60
Mapaches: 40-120
Zorros: 50-150
Chinchillas: 100-120

Desollamiento de animales

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Enlaces de interés:

Piel es asesinato

Investigación sobre granjas de visones por Igualdad Animal