Broilers

La raza de pollos broiler surge como resultado de la selección genética llevada a cabo por la raza humana. Concretamente el origen de esta raza se encuentra en el cruce de machos de raza Cornishcon hembras de raza Plymouth rock blanca. ¿El objetivo de esta selección genética? El que suele ser habitual en el caso de la industria de explotación animal: maximizar los beneficios del criador.

Es complejo encontrar información acerca de las características físicas de este tipo de animales; la gran mayoría de datos disponibles se enfocan hacia su utilización como un recurso más por parte de la especie humana o hacia su carne como producto: se habla de que son unos pollos “muy rentables”, puesto que la selección genética ha conseguido que los broiler sean el cruce entre dos razas, una de “muy buena carne” y la otra con mucha acumulación de carne en la pechuga.

Sin embargo, la principal “ventaja” de estos pollos para la industria, es que alcanzan el peso de un adulto en un tiempo muy breve y que ese engorde extremo se consigue con la menor cantidad de pienso posible: son una raza que transforma muy rápidamente el alimento que consumen en carne, de ahí que también sean conocidos como pollos “de engorde rápido”.

Estos pollos alcanzan el peso de un adulto siendo apenas unos bebés, lo que les provoca graves problemas de salud y complicaciones en sus patas, que aún no están formadas para sostener tanto peso. Esto provoca que a menudo tengan problemas de movilidad.

Los broilers: unos animales tan vitales como frágiles, víctimas de la explotación y la indiferencia humanas, que se cuentan por miles de millones cada año.